El poblado ibérico del Puig Castellar está situado en el parque de la Sierra de Marina en la parte alta del denominado Turó del Pollo o Puig Castellar, con una altitud de 303 metros y una extensión aproximada de 5.000 metros cuadrados.
Las magníficas condiciones defensivas y de control del territorio hacen pensar que debió ser un poblado importante. Este emplazamiento le permitía la visión y la comunicación con los asentamientos próximos, ya que controlaba un tramo importante de la línea de costa: la desembocadura del Besòs, el llano de Barcelona y el paso del interior, hacia el Vallès. Fue ocupado desde el siglo VI aC. hasta comienzos del siglo II aC y pertenecía a la tribu de los layetanos.
La estructura urbanística del poblado se adapta a las características del terreno, y las casas se levantan en terrazas que salvan el desnivel. Se han encontrado objetos con que nos indican los usos y las funciones de los espacios y las actividades que se realizaban, tales como el almacenaje, el tejido, el molido de grano o la metalurgia.
En 1997, el Museo Torre Balldovina realizó actuaciones arqueológicas y también museísticas en el poblado, de las cuales hay que destacar el acondicionamiento del entorno y los accesos y la consolidación de las estructuras, con el fin de garantizar la conservación y, también, la adecuación didáctica del yacimiento.
Las excavaciones han permitido recuperar un gran número de objetos, algunos de los cuales demuestran la riqueza del yacimiento. Una buena parte de estas piezas están en el Museo. La colección de herramientas de hierro es una de las más importantes que se conocen.